Una de las tecnologías más vendidas del cine actualmente es el 3D que ya es como una obligación a la hora de producir una película. Y esto es así porque cuando estrenan una película en 3D, la entrada cuesta un poco más que la normal y si es más cara que la normal, facturarán más dinero.

Antes de nada, os voy a explicar un poco como funciona esta tecnología tan amada por muchos.

Esto es mucho más sencillo de lo que parece. La tecnología 3D no es nada más que una manera de crear una ilusión de profundidad, de ahí viene el nombre. El método más conocido de lograr esta ilusión es utilizando una imagen estereoscópica que graba imágenes de dos perspectivas diferentes dando esa impresión de tridimensionalidad.

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El 3D surgió en 1890 cuando el inglés William Friese-Greene creó una patente para un proceso tridimensional sobreponiendo imágenes. Para que eso funcionara, cada espectador tendría que usar un estereoscópio, un aparato parecido al binóculo que convergía dos imágenes en una dando la impresión de estar viendo en tres dimesiones. Si te quejas de tener que ver las películas en 3D por poner las gafas, fíjate lo que usaban antes:

estereoscopio

Pero como hacer uno de esos era todo menos rentable, esa tecnología fue siendo olvidada hasta 1922 que se estrenó “The power of love” que se convertió en la primera película en tres dimesiones de toda la historia.

En vez de usar un estereoscopio, Nat G. Deverich mejoró la idea inicial dando paso a las típicas gafas con lentes azules y rojos.

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